Llegué a Italia a los 46 años con más de 25 años de experiencia en branding y diseño gráfico. Pensé que mi experiencia sería mi pasaporte al éxito.
Me equivoqué.
Nadie me contrataba. Por mi edad. Por el idioma. Por mi "excesiva experiencia". Así que me lancé al mundo digital. Y ahí empezó otro infierno.